Y cruzamos la puerta (Parte I)

¿Qué significa cruzar la puerta? La puerta que muchos quieren cruzar, es la puerta de la ADUANA en cualquier aeropuerto de Cuba. Esa puerta que nadie sabe lo que hay detrás, hasta que logras abrirla.

Para nadie es un secreto que salir de viaje a otro país, en Cuba, es bien difícil, así que todos desde pequeños anhelan conocer al menos la Isla de la Juventud (Territorio cubano, isla independiente), por el simple echo de montar un avión y pasear un rato.

Lo más complicado es la obtención de la visa hacia el país de destino, pero ya hoy es posible viajar a más de 25 países en todo el mundo, sin necesidad de visa. Otro gran problema es la solvencia económica, un gravísimo problema en Cuba, ya que los salarios no superan los 30 USD en la mayoría de los casos. Tendrías que ahorrar muchos años para comprar un pasaje de avión.

Vuelvo a poner los pies en el aeropuerto José Martí, de La Habana, iba toda mi familia. Un camión de gente entusiasmada como si también se fueran conmigo. Eso es bien típico en Cuba, que te vaya a despedir hasta el gato de la vecina, pero forma parte de nuestra cultura. Es muy emotivo ese momento que quieres llevarte a todos contigo, pero sólo tienes 3 asientos en el auto que te lleva al terminal, sobre todo cuando tienes una familia numerosa como es mi caso.

Foto en Aeropuerto José Martí. La Habana. Cuba

Con mi boleto en la mano, aquella maleta gigante de exactamente 30 KG de peso, sin rueditas, una mochila, que ya ni existe y un cuerpo lleno de nervios y miedos. Todo aquello iba junto a mí. Al realizar el Chek-in en el aeropuerto, el mesón de COPA AIRLINE, no podía yo estar más tenso, ni que llevara drogas. Era mi primer viaje sólo a otro país.

Coincidí en este viaje con una muchacha, que no conocía hasta ese día. Ella es de La Habana y también había ganado la beca para Chile. Juntos y tan nerviosos que no nos callábamos un segundo. La sensación de conocernos de toda la vida, simplemente porque íbamos solos para un lugar nuevo.

Llega el momento de cruzar la puerta, la bendita puerta, nuestro llanto se desparrama por el brillante piso del aeropuerto, la familia se aleja y se queda del otro lado. Comienza así nuestra aventura en la jungla desconocida. Comienza así el primer cuño en el pasaporte, comienza así el vivir distante, la alegría de salir, los nervios de no saber a dónde vas ni lo que te encontrarás al otro lado, después de tantas y tantas horas en un aparato volante que surcará los cielos con nosotros dentro.

En el salón de espera para abordar el Boeing 737-800 de Copa, no sabes si tomar jugo, si comprar refresco, si tomarte la última coca cola del olvido, o si ir al baño hasta por si acaso. Sientes que algo pasará y te bajarán del avión, tienes ese miedo a cada segundo, no te lo crees, no crees que serás capaz a partir de ese instante de afrontar tus retos, tus metas, solucionarte tus problemas, lavar tu ropa, hacer tus compras y lo más difícil de todo: NO SABER CUÁNDO PODRÁS VOLVER A TU PAÍS.

La primera vista del avión.

La línea móvil de CUBACEL con sus últimos centavos, los sms a todo aquel que no pudiste avisarles personalmente, todo porque piensas que algo saldría mal, o los malos ojos te iban a afectar ese tremendo momento. Todo pasa dentro del avión cuando pones tu primer pie. No quieres parecer guajiro, pero ¡Coño! Soy yo y estoy aquí. Lo típico de querer tocar todos los botones, sólo para ver qué hacen, y hasta te da cosas en el estómago el querer tocar uno que dice: EXIT EMERGENCY.

Aquellos SMS a amigos: AMIGO, ME VOY DE CUBA PARA CHILE, NOS VEMOS NUEVAMENTE CUANDO VUELVA, DISCULPA, TODO FUE RÁPIDO. TE QUIERO, NO TE OLVIDARÉ. Recuerdo que ya no me importaba que el sms se pasara de los 160 caracteres, el tema era que había que despedirse de cierta forma y gastar el saldo que quedaba.

Las azafatas explicando temas de seguridad y tú mirando el celular, aquel cartel que decía CUBACEL, iba a desaparecer muy pronto. Llega la hora: 5.25pm, se mueve el tuvo de aluminio por la pista, tu ventanilla para ver todo con detalles, eso no se puede perder. Mi amiga junto a mí, tomándonos de las manos y disfrutando, pero aún nerviosos. No lo podíamos creer. De repente un fuerte movimiento acelera tu corazón y eleva las alas, ahora sí que no hay vuelta atrás.

Continuará…

El único movimiento errado a cometer en la vida es no moverse a ninguna parte.

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7 Comentarios

  1. Rocy Fonsi dice:

    Que bella la descripción de tus vivencias!!! Me encantaron y emocionaron porque realmente me sentí tan identificada. Muchos éxitos mi amigo te quiero!!! Se perseverante y conseguirás muchas más metas que superarán todas tus expectativas. 😘💕

    1. henrry dice:

      Muchas gracias a ti por leerme, por seguirme y apoyarme…!!! Son los comentarios que me inspiran a seguir escribiendo.

  2. Yuli dice:

    100% identificada en mi salida de Cuba con beca también.!¡!¡ Qué nervios, qué emoción, qué difícil separarse de la familia.

    1. Fue todo un momento complejo… gracias por el comentario.

  3. Todos lo hemos vivido de una forma u otra, yo vine preparada porque mi padre había viajado mucho, pero me has recordado una anécdota del viaje que contaré en el blog…es una sensación increíble y a la vez como dicen aquí «acojonante» . (Algo que da miedo) Me encanta leerte, así que dale caña…esto acaba de empezar!!!

    1. Muchas gracias por tu mensaje… cada segundo me emociono más, por los comentarios, los mensajes que me llegan… tengo mucho que contar. Gracias nuevamente.

  4. […] A ti, cubano que vive en la isla, amigo, familiar, te digo que aquí también las cosas cuestan sacrificio, aunque el salario sea aparentemente superior. Aquí se trabaja de sol a sol y no creen en dolores de cabeza ni de estómago. Todo cuesta porque así es la letra chica de este contrato que hemos firmado cuando cruzamos la puerta del aeropuerto. […]

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