Hoy se cumplen exactamente 5 años desde que me fui, hoy justamente un día martes. ¿Será casualidad? Pero definitivamente hoy no soy el mismo de ayer, ni mañana seré el mismo de hoy. 

El tiempo pasa y vamos acumulando experiencias de vida, nos vamos quedando con los lindos y gratos recuerdos que nos hacen crecer y seguir aprendiendo. 

Ha pasado ya mucho tiempo desde aquel 23 de febrero del año 2016, ha llovido mucho, así como también ha temblado la tierra, han pasado huracanes y hasta una pandemia. Hoy estamos acá para contar un poco cómo ha sido este batallar del lado de acá del charco, como le dicen en Cuba. 

¿Cómo ha sido el camino hasta hoy? El camino ha sido duro, difícil, riesgoso y desafiante, pero ha valido cada lágrima y cada tiempo de espera desde que me propuse irme de mi país a vivir a otro terreno del planeta. 

¿Por qué ha valido la pena? Ha valido la pena, porque he logrado materializar muchos sueños que desde pequeño no pude. He logrado ser quien he querido ser y muchas veces no me dejaban. He aprendido a andar solo por la vida, a hacer promesas y a cumplirlas. 

La vida está llena de promesas donde algunas se cumplen, otras no, pero al menos se prometen, y eso te da mucho aliento para seguir hacia adelante. 

En estos últimos cinco años he tenido el placer de conocer y compartir con personas buenas, espectaculares y otras no tanto, pero de todas ellas vamos aprendiendo. Así como vamos determinando a lo largo del camino, ¿Quién sí?, ¿Quién no? y ¿Quién jamás?.

Vas sufriendo cambios en todos los ámbitos de tu vida, pero lo mejor es que te das cuenta sólo cuando te detienes a observarlos. 

Uno de los primeros cambios que tienes que experimentar es en tu estatus como ciudadano. Normalmente en tu país de origen, o bueno, en mi país de origen (CUBA), nadie te dice: extranjero o cubano. Pocas veces te llaman así ¡Oye cubanito, ven acá! Pero es la nueva realidad que cambia desde el día que decides irte. 

Ahora eres migrante, extranjero, cubanito, cubano, asere, Celia Cruz, hablas como la Doctora Polo y todos quieren que imites la frase final de sus palabras antes de decir: ¡Caso Cerrado! Ahora todos quieren saber de dónde vienes, tu acento les resulta distinto e incluso algunos te miran con desprecio. Pero tú eres fuerte, tú viniste a triunfar, tú saliste a comerte el mundo, tú viniste a vivir historias para luego contarlas. Eres valiente, no le temes a los lobos, ni al frío, mucho menos a la luna llena. Tú puedes lograrlo y lo harás sin recelo, sin mirar atrás, porque no te quedan muchas otras alternativas pero estás convencido que lo lograrás y ese es tu principal objetivo. ¡Triunfar!

En poco tiempo dejas de ser ese muchacho tierno, dulce y sencillo que eras, no porque tú quieras, sino porque la nueva sociedad te obliga. El nuevo mundo te cambia, te transforma, te exige cambios y te acelera tus tiempos. Es una obligación si quieres lograr tu meta, tienes que crecer, ser fuerte, llorar en silencio, reír en silencio, tragar en silencio y festejar también tus victorias y logros en silencio. 

En este camino vas demostrándote a tí mismo que eres un campeón y que nadie te lo había dicho tantas veces como tú te lo demuestras ahora. 

Si no sabías cocinar, en este trayecto aprenderás, porque forma parte de la escuela y todos los nativos querrán probar y conocer también tu cultura culinaria. Si no bailas bien, pues también tendrás que tirar tu pasillo, aunque yo aún no lo logro pero me defiendo.

Entenderás y conservarás a tus verdaderos amigos, esos que a pesar de tu distancia, siguen ahí aún, para tí, así como tú para ellos, por la sencilla razón, que la distancia física no significa distancia emocional. Encontrarás nuevas amistades y personas que se convertirán en tu confidente cuando tus nubes se tornen tormentosas o simplemente cuando amanezca el día radiante y deseen compartir una copa de vino, una cerveza o una simple charla de esas que en Cuba se les llama “perros muertos”. Pero así somos los cubanos.

Aunque a veces me duele un poco este tema de los amigos que quedan en el olvido o en el pasado, tengo que admitir que lo pienso mucho, es tan cierto cuando dejas de ver a alguien, es tan cierto cuando compartes momentos lindos o mágicos con alguien, un compañero de trabajo, un vecino o el portero de tu edificio y de un día para otro esa persona no está, se fue de ahí o llegó una triste pandemia que te mantiene encerrado en casa durante 1 año o más. Es demasiado nostálgico, porque esas personas muchas veces se vuelven ese abrazo que necesitas y ese apretón de manos que añoras al entrar a tu casa. 

Por ahora es suficiente para unas palabras, pero prometo continuar, tengo mucho que contar y te invito a que me acompañes porque cada letra tiene una emoción diferente.

«No vaciles nunca en irte lejos, más allá de todos los mares, de todas las fronteras, de todos los países, de todas las creencias». Amin Maalouf

5 respuestas a «Cinco Años viviendo en Chile PARTE I»

  1. Sigue sin detenerte, seran tus memorias un dia y son alegrias para el dia de hoy . Ponernos en contacto con nuestra realidad pero de una forma introspectiva, analitica y emocional es de lo mejor que podemos hacer. Para mi ha sido una alegria encontrarte. La SeÑora.

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